DESARROLLO PERSONAL

Si todo marcha bien, ¿por qué me siento triste?

Tienes un trabajo estable, una pareja que te apoya, una familia sana y unida, gozas de salud física, ¿entonces qué está pasando que sigues sintiéndote triste?

Si te has hecho esta pregunta múltiples veces, no, no estás loco, es posible que estés lidiando con alguna carga en tu interior que al principio pareciera que no estás consciente de la misma pero que poco a poco ha ido agarrando poder dentro de ti y finalmente está causando estragos.

Es más frecuente de lo que piensas sentirte triste sin ningún tipo de explicación aparente, y lo primero que tenemos que decirte es que no estás solo, y no tienes la culpa de sentir lo que puedas estar sintiendo. Hay personas que alegan enfrentar incluso molestia al notar que su vida está marchando aparentemente bien y que nuevamente, no pueden comprender por qué no logran sentirse satisfechos. En resumidas cuentas: Saben que tienen mil razones para sentirse agradecidos y felices, pero no logran coordinar este hecho con sus emociones y terminan sintiéndose desganados.

La felicidad es un camino lleno de altibajos que pueden o no ser muy frecuentes. Sentirnos tristes tiene una connotación negativa pero a la vez, es una emoción con una evidente utilidad: Es un canal de desagüe de todas esas cargas que llevamos encima. Estar tristes se siente pesado pero es el camino correcto para volver a alcanzar un estado de felicidad. Porque así es la vida y su dualidad: Las sombras y los momentos turbios nos permiten aceptar y valorar los momentos brillantes y felices.

A los seres humanos nos gusta encontrar respuestas de todos los enigmas que nos rodea, esto nos da tranquilidad y seguridad. Sentirte triste y no saber el porqué se convierte en un acto angustiante porque precisamente la persona está vulnerable y sin comprender qué le está sucediendo, y por lo tanto, no sabe cuál es el siguiente paso a dar.

Los tips o consejos que podamos darte en esta plataforma o en cualquier rincón del Internet pueden ser muy útiles para orientarte y guiarte a entender qué está sucediendo contigo, pero nunca deben sustituir la atención profesional de un especialista. En Revolution Help estamos para ayudarte a unos cuantos clics de distancia, si necesitas alguien con quien hablar, cuenta con nosotros.

Toda emoción tiene una fuente de origen

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Foto vía Envato Elements

Una cosa es que no sepamos de dónde viene la tristeza, pero otra muy distinta es negar que tiene una razón de ser, porque evidentemente la tiene. Lamentablemente este es un tema que por más que tratemos de generalizarlo, para poder tratarlo apropiadamente es necesario conocer ciertos aspectos de tu vida y qué camino has recorrido que te ha llevado a estar donde estás.

Por ejemplo, existen personas que han tenido que emigrar de sus hogares en su país de origen para dirigirse a otro lugar, y a pesar de que les esté yendo muy bien en distintos aspectos de su vida, pueden sentirse tristes y vulnerables al estar lejos de su familia. Esta es una razón bastante común de la “tristeza sin razón aparente”.

Otros casos donde las personas se ponen muy emocionales dependiendo de la época del año, como por ejemplo en Invierno donde el clima tan apagado condiciona el humor de algunos, haciendo que se sientan también desconectados, letárgicos y nostálgicos.

Por estas razones es que hacemos hincapié a que te explores a ti mismo porque nadie te conoce mejor que tú. Estos momentos de introspección pueden hacer que encuentres la raíz de todo aquello que te hace sentir mal y triste. Y nuevamente, si no logras canalizar esas energías destructivas, acudir a un especialista con quien puedas conversar es una opción totalmente válida.

¿Qué puedo hacer progresivamente dejar de estar triste?

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Foto vía Envato Elements

Lleva un diario de lo que vives:

Así lo tuyo no sea escribir, poner en letras los sucesos que ocurren en tu vida puede ser un modo ideal para canalizar todos los pensamientos negativos que recorren tu cerebro en cuestión de pocos segundos. Además, es una manera de ser sincero contigo mismo, aprendes a mejorar los diálogos internos y a sentirte más alivianado al contarle a alguien lo que estás experimentando (así sea que ese alguien eres tú mismo, mejor afuera que adentro).

Proponte objetivos específicos y tangibles:

Si bien es cierto que mantener la mente ocupada es una de las mejores maneras que tenemos para dejar de pensar en aquello que nos hace estar tristes, también es una realidad que muchas veces nos encontremos tremendamente desmotivados sin ganas de hacer absolutamente nada. Aquí es donde tenemos que sacar la fuerza de voluntad que todos llevamos dentro y agarrar fuerza para cumplir con ciertas tareas, no tienen que ser muy complicadas o elaboradas, lo importante es lograr cumplir con la lista de objetivos que has trazado para tu día.

Por ejemplo, digamos que hoy no tienes ánimos de nada, pero haces una lista donde indiques que el día de hoy tienes que lavarte el cabello, regar las plantas, dar un paseo con tu perro, comer una ensalada, beber 8 vasos de agua, etc. Son objetivos simples, sí, pero al terminar el día y ver que has logrado superarlos, te sentirás totalmente motivado a repetir lo mismo al día siguiente, y de esta manera podrás progresivamente ir exigiéndote cada vez más hasta llegar al nivel de productividad que deseas.

Entender que no se puede estar contento todo el tiempo

Y para culminar, ¡acéptate! Aprender a hacer las paces con nuestros demonios puede ser una manera correcta de seguir hacia delante y buscar quitarle el dedo al Sol para ver nuestra realidad apropiadamente. ¿No te gustan tus demonios? ¿A quién sí? Pero no por eso vamos a estar tratando de pasar todos nuestros días en la búsqueda de la felicidad prometida y del positivismo absoluto cuando sabemos que 1)La felicidad es un camino y está hecha de momentos y 2)El positivismo en exceso no es más que un irrealismo absurdo.

Hay que ser positivos, claro que sí, pero decirte que es posible mantenerse en este estado permanentemente y vivir así todos los días de tu vida es mentir por completo. Hay días terribles, no vamos a engañarte, todos tendremos días donde vamos a querer gritarle al Universo y eso está bien, el truco está en vivir estos momentos de crisis, entrar en introspección, meditar sobre lo que está sucediendo y volver a tu rutina, más calmado, descansado y motivado. El truco para minimizar la tristeza de nuestras vidas está en aprender a comprenderla, sentirla y luego eventualmente, salir de ella con más fuerza.

¿Estás triste y agotado de no entender nada? ¡Ánimo! Todos pasamos por esto y no estás solo en esos pensamientos. Lo importante aquí es entender que estamos pasando por una fase, y que esta fase no define quienes somos realmente.

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