FAMILIA

Los problemas en familia más frecuentes

Una familia está compuesta por un montón de personas y es totalmente común que se generen distintos roces a lo largo de la vida, sin embargo, hay que saber diferenciar cuándo estos problemas son normales y cuándo necesitan de una ayuda extra para superarlos.

El hecho de que tengamos discusiones de vez en cuando con nuestra familia no lo hace algo necesariamente negativo, pues es normal que pensemos distinto en muchas cosas y que esto haga que podamos tener unos choques de vez en cuando. Nuevamente, esto no es malo, ¡sería totalmente aburrido ser igual que todos! Estas diferencias son las que los hace únicos y especiales.

Pero una cosa es eso y otra distinta es llevarlo a un límite muy insano. Existen muchas razones por las cuales una familia puede enfrentar distintos tipos de crisis y problemas, pero siempre debe existir la posibilidad de querer solventar dichos desafíos para continuar manteniendo la relación entre todos los miembros en buenos términos. Las rupturas familiares son muy tristes y causan un infinito daño a muchas personas estén directamente relacionadas al problema o no.

Partiendo de esto, vamos a presentarte algunos de los problemas en familia más frecuentes y la mejor manera para solventar cada uno, esto con el objetivo de evitar que un simple “problemita” pueda desencadenar la Tercera Guerra Mundial en tu hogar.

Problemas para comunicarse

familia

En un hogar donde existen varias voces, es normal que más de una vez éstas colisionan y se forme un estallido social -a nivel familiar-. Sabemos que puede ser muy complicado e incluso frustrante no sentirse escuchado o comprendido, precisamente por esa misma razón lo más justo es que le des la oportunidad a aquellos que te rodean de poder expresarse.

Si tus hijos son muy diferentes y siguen discutiendo constantemente por pensar cada quien a su modo, incentivarlos a mejorar la conversación siempre es la manera perfecta para reducir ese tipo de conflictos. Además, aprender a comunicarnos no es sólo beneficioso para nuestra familia, sino para toda nuestra vida en general, es una lección que nos motiva a buscar ser más receptivos y tolerantes con quienes nos rodean, evitando conflictos innecesarios en nuestra vida.

Rigidez completa o falta de autoridad

En este punto nos encontramos con dos situaciones totalmente opuestas pero que pueden generar el mismo tipo de problemas: Cuando las figuras de autoridad del hogar son excesivamente rígidos y dominantes, o todo lo contrario, cuando no ponen ningún tipo de orden o límites en el hogar. Las relaciones en familia deben estar basadas en un constante balance, pues como en todo en la vida, ningún extremo es saludable.

Algunos padres piensan que al ser excesivamente estrictos, autoritarios y totalitarios van a enseñarle a sus hijos a ser más disciplinados, cuando la mayoría de los casos de hijos problemáticos tienen la característica principal de contar con padres estrictos, siendo esta la manera que tienen dichos hijos de revelarse. Y por el otro lado, cuando los padres son muy permisivos y descuidados, se les acostumbra a los hijos a hacer básicamente lo que se les antoje, pudiendo esto desencadenar un montón de problemas más relacionados con esta manera de criarlos.

Para estos casos, es necesario que los padres sean comunicativos con sus hijos, establezcan reglas y también los escuchen siempre. Aquí no valen los “se hace esto así porque yo lo digo”, sino que es mejor corregir desde un lugar de amabilidad, respeto y amor, sin perder la posición de padres. No olvidemos que si bien es cierto que los padres pueden establecer vínculos amistosos con sus hijos, al final del día siguen siendo sus padres y eso debe ser respetado.

Dificultad para aceptar los cambios

Si de por si es complicado para cualquier persona adaptarse 100% a los cambios de buena manera, en una familia donde varios conviven juntos y se ve afectada la vida de todos por una u otra cosa, podríamos decir que la cosa se pone más delicada aun. Existen mil y un motivos por los cuales la familia puede afrontar cambios: La llegada de un nuevo integrante al núcleo, la pérdida de uno, una mudanza, un divorcio, etc.

Sea cual sea la causa de por qué están pasando por momentos distintos y de adaptación, es tarea de todos poner de su parte para hacer que este proceso adaptativo sea mucho más llevadero. No podemos olvidar que en efecto, son todos los que están sufriendo las consecuencias de los cambios, así que no es justo para ninguno que uno intente opacar la atención y crear un verdadero alboroto por las nuevas reglas establecidas en la vida.

Por ejemplo, digamos que nace un nuevo niño en la familia y los hermanos mayores de pronto comienzan a tener un decrecimiento en sus conductas y comportamientos regulares, es decir, es común que un niño de 5 años comience a mojar la cama nuevamente al nacer un nuevo hermanito por querer llamar la atención y no querer aceptar que ya no es el más chico de la casa sino que ahora ha pasado a tener un nuevo rol.

En casos como estos nuestra recomendación para los padres es tratar de hacer el proceso de cambio de lo que eran a lo que son ahora lo más sutil posible. Vayan cambiando poco a poco las actividades que hacían antes para incluir a la rutina unas nuevas que puedan ser del agrado de todos los miembros de la familia y a la vez que estén adaptadas al nuevo miembro de la familia. Todo se trata de trabajo en equipo y mucha paciencia por parte de todos.

Problemas en la familia al no saber dividirse las tareas del hogar

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Esta es quizás la causa número uno de los conflictos en familias alrededor de todo el mundo. Nuevamente: Si son varios miembros conviviendo en un ambiente en común, es sumamente importante que cada uno de los participantes ponga su mayor empeño para asegurarse de no incomodar a nadie y por supuesto, no incomodarse a sí mismo.

Varias personas pueden convivir en armonía siempre y cuando estén establecidas ciertas reglas específicas que todos tendrán que asumir y respetar. La mejor manera de mantener un ambiente en familia saludable, ordenado y armonioso es asignando tareas correspondientes al mantenimiento del hogar para cada uno de los integrantes de la familia.

Un ejemplo básico sería que a cada quien le toque una distinta actividad relacionada a la limpieza: A mamá le toca limpiar la sala, a papá el patio, al hijo mayor los baños, al hijo menor los cuartos, etc. No decimos que estas tienen que ser necesariamente las actividades a asignar, pero sí es un buen ejemplo para que te hagas una idea de cómo se puede mantener el orden en el hogar y reducir al mínimo las peleas relacionadas a este tema.

Otros tipos de problemas:

Si nos dedicamos a definir cada una de las situaciones problemáticas que se suelen desencadenar en las familias, seguro que más que un post, tendríamos una biblioteca informativa sobre conflictos familiares, pero aquí te vamos a mencionar algunos de los otros que suelen aparecer en un momento u otro en las vidas de una familia:

  • Falta de respeto entre los miembros
  • Problemas desencadenados por un ambiente externo (algo o alguien que no pertenece directamente a la familia)
  • Patologías nuevas en algún miembro de la familia
  • Conductas irregulares causadas por razones específicas como el consumo de sustancias ilícitas
  • Poco manifiesto de afecto entre los integrantes de la familia

Gradualmente iremos desgranando poco a poco todos los temas relacionados a la familia y a otros tópicos que puedan interesarte de este mundo de la psicología. Si consideras que tienes una familia con problemas similares a los mencionados anteriormente, te recordamos que siempre puedes contactarnos e incluso conversar a ver si la terapia familiar puede ser una opción para ustedes.

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