NIÑOS Y ADOLESCENTES

¿Cuáles son los tipos de apegos emocionales?

Es cierto que llegamos a este mundo solo y que solos nos iremos, pero en ese tiempo intermedio, crecemos en una familia y rodeados de personas donde se hace común que se establezcan ciertos apegos emocionales.

A diferencia de lo que puedan pensar muchos, los apegos emocionales no son negativos, o bueno, al menos no todos los tipos de apegos lo son. Lo primero es que hay que saber diferenciar cuándo una persona ha establecido un vínculo emocional saludable con alguien más, y cuándo por el contrario ha creado un sentido de dependencia exagerada con dicha persona.

Somos seres humanos, en nuestra naturaleza está vincularnos emocionalmente, lo necesitamos para poder sobrevivir. ¿Cómo puedo saber si estoy vinculado emocionalmente con alguien de una manera saludable? Sencillo, estas son las características principales de una persona que está unida a alguien mediante el afecto pero sin caer en una situación asfixiante e incluso peligrosa:

  • Es empático: La empatía nos permite sentir solidaridad con el otro y sobre la situación por la cual este puede estar pasando, sin olvidar siempre que no somos esa persona sino un agente de apoyo para la misma.
  • Está disponible: Siempre podremos hacer un lugar en nuestra agenda ocupada para poder ofrecerle nuestra mano a nuestro ser querido, siempre dentro de nuestras posibilidades.
  • Es sensible: La persona logra captar las señales incluso más abstractas que pueda lanzarle su persona cercana para poder comprender que algo no está bien e interesarse a descubrir qué está pasando para ayudarlo.

Si sientes que tienes estas tres características fundamentales, entonces efectivamente has establecido lazos afectivos saludables con las personas que te rodean. Ya más de ésto o menos de esto es una anormalidad. Decimos menos que esto porque también existen los casos donde hay un déficit de atención hacia las personas del círculo cercano de alguien más, en estos casos dicho individuo se vuelve frío y distante, sin querer establecer ningún tipo de conexión con alguien.

Aquí hablaremos principalmente de aquellos que se han apoyado excesivamente en una o varias personas y han creado apegos emocionales radicales y destructivos, así como los que han sido víctimas de un distanciamiento frío por parte de sus padres o seres cercanos involucrados en su crecimiento. Aquí te comentaremos un poco sobre los mismos:

Los dos grandes tipos de apegos emocionales

Apego positivo y seguro

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Foto vía Envato Elements

Los apegos emocionales suelen establecerse en la infancia, quedándose en la vida de la persona durante todo su crecimiento y adultez. Mientras más temprano puedan ser establecidos apegos positivos y seguros, mejor será la calidad de vida de dicha persona. Así que es responsabilidad de los padres asegurarle a sus hijos un futuro más tranquilo y lleno de bienestar. El apego positivo y seguro es aquel donde en la primera etapa de la vida de un ser humano, sus padres o familiares cercanos se aseguran de estar para el niño desde la empatía, disponibilidad y sensibilidad.

Un ejemplo común que podríamos mencionarte se da cuando los niños se comportan de una manera cuando están los padres y de otra muy distinta cuando ellos se van. Si un niño se siente tranquilo en jugar y experimentar mientras estén sus padres cerca, pero cuando se van se sienten inmediatamente inseguros, retraídos e incluso tristes, es porque tienen un vínculo afectivo inseguro.

Esto es muy común y no podemos pretender que el niño se adaptará rápidamente y como si nada, es cuestión de perseverancia y paciencia por parte de los padres, irlos soltando al mundo poco a poco para que aprendan a desenvolverse abiertamente sin la necesidad de depender de alguien para ello. Esta tarea que se lee fácil pero puede ser muy complicada en su ejecución va a marcar un hito en la vida del niño, pues comprenderá que la vida es bonita rodeada de tus seres queridos pero que también puede serlo en sus momentos de individualista.

Los apegos positivos incentivan la buena participación social, una mejor autoestima, seguridad en sí mismo y en el entorno que le rodea y por lo tanto una vida en bienestar. De adultos esta crianza se ve bastante reflejada, pues suelen ser personas muy estables y sin problemas de confianza ante los demás, con quienes se vuelve fácil relacionarse.

Apegos negativos e inseguros

apegos inseguros

Foto vía Envato Elements

En la otra esquina del ring se encuentran los apegos negativos e inseguros, que a diferencia de los mencionados anteriormente, destruyen la confianza de quienes los padecen. Un niño que sufre de apegos negativos puede haber atravesado dos tipos de escenarios: Padres que se han desnaturalizado totalmente, que no buscan accionar por el bienestar de sus hijos sino que parecieran no mostrar ningún tipo de interés por su evolución como seres humanos. Y por otro lado están esos padres que sí pareciera que intentan ocuparse por las necesidades de sus hijos y en su desarrollo íntegro, pero llevan a cabo medidas absurdas que en vez de lograr ayudar, empeoran todo.

En esta segunda categoría entran los padres que suelen sobreponer sus intereses por encima del de sus hijos sin siquiera darse cuenta de ello, todo motivado por el egoísmo. Por ejemplo: Padres que no dejan que sus hijos jueguen con mascotas, que salgan con alguien más que no sea sus padres, que los sobreprotegen, etc. Dicen que es para protegerlos, pero realmente en el fondo se están preocupando principalmente es por sus propios intereses y seguridad, nuevamente, son actos egoístas.

Como consecuencia de esta crianza que abunda en apegos inseguros se tiene como resultado una persona sumamente desconfiada, temerosa, insegura y con serios problemas de autoestima que lo privan de vivir libremente y en bienestar. Al convertirse en adultos es sumamente probable que sean personas ansiosas que tienen problemas en establecer vínculos afectivos con alguien más por temor a repetir el patrón con el que fueron criados. Porque ese es el gran riesgo de crecer con la ideología de apegos negativos, que los mismos suelen ser arrastrados por la persona y buscan repetirlos inconscientemente con otras personas.

Importante:

Debemos resaltar que los apegos inseguros son sumamente peligrosos para la persona que los padece, pues al volverse un individuo inseguro, triste y estresado, sus expectativas suelen ser muy bajas y no les gusta esperar nada de nadie o de nada, no se muestran positivos por las oportunidades que se pueden presentar en la vida y aumenta la probabilidad de que sufran de depresión. Sí, es sumamente alarmante.

¿Qué puedo hacer para evitar los apegos negativos e inseguros?

 

relación padres e hijosLos niños son el futuro de este planeta y asegurarnos de darles una educación óptima, llena de amor y segurar es el camino apropiado para ir eliminando todo aquello que puede hacernos infelices. El antídoto de las cosas malas que puedan sucedernos en la vida es el amor, por muy cursi que pueda escucharse. Aquí te dejaremos algunos aspectos que no deben faltar en la crianza de nuestros hijos para asegurarnos de que como padres los guiemos a recorrer un camino seguro:

  • Mantenernos comunicativos: No porque sean niños se debe concluir que ellos no tienen la capacidad para entender ciertas cosas, no los sub valoremos, los niños pueden entender muchísimas cosas que nos dejan cada día sorprendidos. Si lo regañas o le evitas algo y él te pregunta por qué lo haces, no lo evadas, explícale las consecuencias que se pueden generar con las acciones y reacciones que pueda tener. Al ser comunicativos con los niños desde pequeños no sólo les damos el ejemplo de las bondades de una buena comunicación en su vida, sino que nos convertiremos además de sus padres en sus aliados y amigos a lo largo de su vida.
  • Cuando algo no anda bien, recalca que ha pasado: Es comprensible que el niño pueda tener comportamientos y conductas erradas que deben ser tratadas para minimizarlas o suprimirlas, pero es importante que durante este tiempo les dejes bien claro que no es el niño que es una mala persona, sino una conducta o comportamiento en específico lo que hay que trabajar para proporcionarle un bien a tu hijo. Siempre tiene que quedar claro que los cambios positivos que se busquen hacer en su vida es por el bien de ellos mismos.
  • Deben haber límites y normas: Las normas existen para acatarse y para la misma seguridad del niño. Mediante la comunicación, sé sincero con tu hijo e incentívalo a ser obediente. Un niño obediente se convertirá en un adulto disciplinado y respetuoso con él mismo y con los demás.
  • El amor no debe faltar: Por muy distintos que seamos todos los seres humanos, todos compartimos algo en común: Necesitamos del calor afectivo para mantenernos motivados. Entre gestos y palabras es importante que mantengas cálido y lleno de amor a tu niño para que vaya comprendiendo que este aspecto es vital para sostener vínculos afectivos positivos a lo largo de su vida.
  • Sanemos nuestro pasado: Es posible que como padres hayamos pasado por experiencias duras o traumáticas en nuestro pasado, de hecho, incluso es posible que nosotros hayamos crecido en un ambiente con apegos emocionales inseguros y nos hayan causado estragos en distintas ocasiones, pero esto no quiere decir que debemos seguir ese patrón con nuestros hijos. La mejor manera de romper aquellas cadenas que nos mantienen atados a una fuente de infelicidad es sanando todo aquello que vivimos. Pensemos que eso nos trajo hasta aquí, que aprendimos a superarlo y que no queremos que nuestros hijos vivan lo que tuvimos que vivir nosotros. Desde la sanación con el pasado, podemos curar nuestro presente y mirar hacia delante con optimismo. Todas estas son valiosas enseñanzas de vida que nuestros hijos nos agradecerán cuando tengan la edad para hacerlo.

No podemos controlar lo que nos tocó vivir, pero sí lo que viene para nosotros y la manera que tenemos para accionar ante lo mismo. Eduquemos a nuestros hijos y a las generaciones futuras a ser amables, seguros de sí mismos y a ser empáticos, los apegos afectivos positivos constituirán la base para lograr llevar una vida en bienestar.

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