DESARROLLO PERSONAL

¿Cuál es el punto de darle tanta importancia a la preocupación?

Los seres humanos somos racionales e inteligentes. Esta misma inteligencia es la que nos protege de cometer actos que puedan atentar contra nuestra seguridad. Aún sabiendo esto, ¿Por qué se nos hace tan sencillo preocuparnos por cualquier cosa?

Nuestra naturaleza nos motiva a protegernos bajo cualquier circunstancia peligrosa. Asimismo cuando detectamos algo que nos pone de alguna manera u otra en una situación de riesgo, nuestros mecanismos de defensa están hechos para protegernos del mismo; de esta manera minimizamos o destruimos todo aquello que puede ser potencialmente peligroso para nosotros. Sin embargo, pareciera haber alguna falla en la Matrix, pues aún cuando la preocupación es un estado mental que nos genera muchísima molestia, lo seguimos haciendo.

¿Cuál es el sentido a seguirnos preocupando por todo si sabemos muy bien que no nos lleva a ningún lado? ¿Existe algún razonamiento lógico de por qué las personas lo siguen haciendo? Bien dice el dicho que mejor es ocuparse antes que preocuparse pero muy sencillo es decirlo y ya, ponerlo en práctica es otra cosa.

Existen algunas personas que son más propensas a preocuparse que otras, en gran medida depende de su personalidad y de la manera en la que han decidido vivir su vida. Porque a pesar de que todos los seres humanos sufrimos de preocupaciones, es una realidad que algunos tienen más que otros.

La falsa creencia de que encontraremos la solución en la preocupación

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Foto vía Envato Elements

La preocupación es totalmente necesaria. Cuando se nos presenta algún problema sin importar la magnitud del mismo, esta es la primera etapa por la que pasamos. Y tiene el total de los sentidos pues ¿cómo es posible que encontremos soluciones si en ningún momento nos detenemos a pensar que algo no está yendo bien? En pocas palabras, la preocupación es la antesala a la soluciones a dicho problema.

Sin embargo hay personas que se quedan ahí, estancadas, en vez de pasar a la fase de encontrar soluciones se quedan en una eterna preocupación esperando a que las mismas caigan del cielo. Lo más irónico es que muchas veces alguien está excesivamente preocupado por algo y de pronto sin siquiera esperarlo o buscarlo llega a él la solución.

De esta manera se genera la creencia de que si te la vives en un estado de preocupación, eventualmente llegará la solución a todo aquello que te está preocupando. Estas no son más que coincidencias pues realmente como decíamos en la introducción a este post, el estado preocupación sólo genera malestar y es muy difícil tener buenas ideas mientras estamos preocupados.

Cadena de preocupación

En otra esquina nos encontramos con las personas que aseguran que la preocupación es necesaria para lograr predecir y a su vez cancelar catástrofes que podemos estar imaginando. Digamos que tienes mucho miedo de asistir al doctor porque estás asegurando que tienes una enfermedad muy grave. Tranquilamente puedes pasar días o incluso meses preocupado por esto (aún cuando ni siquiera tienes síntomas y a lo que vas es a una cita de rutina) pero de igual manera te sigues preocupando.

Llega el día de tu consulta médica, asistes en la misma y todo sale bien. En vez de creer que la preocupación fue totalmente innecesaria, estas personas van a asegurar que más bien la preocupación fue una especie de talismán que hizo que no sucedieran las catástrofes que se estaban imaginando. Es así cómo se genera un ciclo de preocupación pues inconscientemente siempre va a creer que preocuparse es el modo para evitar que sucedan cosas negativas. La próxima vez que esta persona vaya a ir al médico lo más probable es que vaya a estar el triple de preocupado y así sucesivamente.

Estar preocupado porque sí

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Foto vía Envato Elements

También tenemos las personas que sienten que si no invierten su tiempo estando preocupados van a llegar a un punto en el que incluso se les va olvidar lo que tienen que hacer. Por ejemplo digamos que tú tienes que hacer una entrega importante el día de mañana y aún cuando ya estás preparado para lo mismo, inviertes energía de tu día anterior preocupándote por dicha entrega a tal punto de que es posible que ni siquiera puedas pegar un ojo en toda la noche. Paradójicamente estarás agotando te más de lo necesario e incluso saboteando te a ti mismo para tu entrega.

La preocupación como medio para protegernos de sensaciones negativas

Aquí nos referimos a las personas que sabiendo que no hay mucho que puedan hacer en alguna situación en específico, deciden que preocuparse es la mejor manera para aportar su granito de arena. Por ejemplo, algún amigo cercano está planificando su viaje y resulta que ha corrido alguna emergencia que está haciendo que el mismo cuelgue en la cuerda floja. Sabes que no puedes hacer absolutamente nada para evitar que tu amigo pierda su viaje, sin embargo prefieres preocuparte por lo mismo porque de alguna manera tu mente cree que así está haciendo más qué no hacer nada.

De más está decir que en estos momentos donde generalmente hay mucha tensión muy poco vas a lograr ayudar preocupándote por los problemas de los demás, en tal caso mostrar una actitud positiva y resolutiva vale mil veces más que simplemente estar formando parte del problema y no de la solución.

Confusión entre personalidad y responsabilidad

estar preocupado

Foto vía Envato Elements

Y por último no podemos dejar de mencionar aquellas personas que tienden a confundir la preocupación con la responsabilidad. Ambos términos tienen significados similares pero su intención es totalmente opuesta. La preocupación solamente trae consigo malestar, inseguridad y nos inutiliza notablemente.

Mientras que la responsabilidad enciende alarmas en nuestra cabeza de manera positiva, impulsandonos a ser útiles y productivos, es así como la responsabilidad nos permite cumplir con aquello que debemos hacer mientras que la preocupación nos arrincona a una esquina y nos imposibilita la capacidad de reacción.

¿Qué podemos hacer para dejar de preocuparnos tanto?

  • Crea un período de preocupación: como decíamos más arriba la preocupación es necesaria y da origen a algo positivo, lo que tenemos que asegurar es que no invirtamos demasiado tiempo de nuestro día enfocados en la preocupación, sino que más bien fijemos un período para el mismo. Es así como poco a poco nos iremos acostumbrando de manera inconsciente a no preocuparnos sólo por un periodo corto para luego tomar acciones necesarias.
  • Sé sincero contigo mismo el problema realmente tiene solución: tan simple como que si no tiene solución, o la misma no está en tus manos, ya deja de preocuparte por ello. No hay nada que puedas hacer ahí, entonces lo mejor es dejar de invertir tu energía en una causa prácticamente perdida.
  • Abraza la incertidumbre: sabemos que es muy difícil hacer esto y que lo más probable es que te cueste mucho cambiarlo de la noche a la mañana, sin embargo es necesario que empieces a ponerlo en práctica por tu propio bienestar. Al ser humano no le gusta no conocer que vendrá, le da mucho miedo aquello que desconoce, pero detente a pensar un momento en todas esas cosas que no sabías que iban a venir en tu vida y que terminaron sorprendiendote positivamente. La mayoría de las veces más es lo que nos imaginamos a lo que realmente nos sucede, así que nuestro consejo para ti es abrirte a lo desconocido y esperar lo mejor siempre.
  • Dedícate a pensar en él ahora: las preocupaciones suelen ir ligadas al futuro, las cuales nos generan mucha ansiedad y estrés. Mientras menos pensemos en el mañana -que siempre, sin importar qué, será incierto- mejor invertir tu tiempo y tu energía ocupado en el presente. Mientras menos pensemos en aquellas cosas que no hemos vivido todavía, mayor será la probabilidad de vivir una vida con paz mental y estabilidad emocional.

¿Ya estás preparado para dejar de preocuparte tanto por cosas que no lo merecen? Esperamos este post te haya gustado y de ser así déjanos tus opiniones en la sección de comentarios.

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