RELACIONES Y PAREJA

5 señales de que estás saboteando tu relación amorosa

Cada cabeza es un mundo y cada relación también lo es. Lo que puede funcionar para una pareja puede que no funcione para otra y viceversa, pero lo que sí es cierto y universal son los problemas en relaciones amorosas.

Esto es sumamente normal. Somos personas diferentes y es de humanos desacordar en distintas cosas. Es importante que entiendas que cuando nos permitimos amar, también nos estamos abriendo a aceptar a la persona a nuestro lado con sus luces y sombras, y esto puede generar muchas veces “choques” naturales que se irán solventando con una correcta comunicación y respeto. Pero no son esos problemas de los cuales hablaremos en esta oportunidad.

Existe una tendencia peligrosa de auto destruir esa relación que tanto estamos atesorando. Te estarás preguntando, ¿pero si tanto la quiero, por qué me empeñaría en dañarlo? Pues en tu pregunta está tu respuesta. Muchas personas cometen a diario una serie de acciones que consideran que están bien pero paradójicamente están deteriorando el vínculo emocional saludable que los mantiene unidos a su pareja.

Debemos resaltar que con este post no pretendemos decirte qué hacer y qué no hacer, como decíamos en la introducción, cada pareja es un mundo y funcionan de maneras incluso misteriosas, pero sí pretendemos orientarte para que así puedas detectar si estás destruyendo lentamente tu relación amorosa sin siquiera darte cuenta. Dicho esto, aquí te van algunas señales propias del autosabotaje en el amor:

1. Drama Queen o King

pareja

Tener algo de drama en nuestra personalidad no tiene que ser algo necesariamente malo, el problema es cuando abusamos de la misma y empezamos a buscar conflictos donde no los hay. Una constante en las relaciones de pareja –sobre todo aquellas donde ya se tiene bastante tiempo juntos- es la de confundir las reacciones de la pareja. A ver, te lo explicamos mejor con un ejemplo: Que tu pareja está acostumbrada a tener una conducta en específico contigo pero un día no está en el mismo ánimo que otros y ya piensas que te ha dejado de querer o que hay un gran problema en la relación.

Tenemos que entender que los seres humanos somos evolutivos emocionalmente, es parte de la vida y parte de la convivencia en pareja. El amor actúa de la misma manera, crece, se transforma, pero eso no quiere decir que deje de ser amor. Es completamente natural que al principio actuemos muy enamorados –de esos que llegan a incomodar a quienes los rodean- pero con el paso del tiempo, los tratos cambian porque de nuevo, el amor se transforma.

Si un día no lo encuentras con la misma pasión desenfrenada de antes, esto no tiene que significar que algo ha cambiado para mal en la relación, puede ser que las cosas están cambiando pero porque están madurando, no te tortures a ti mismo creándote ideas absurdas en tu cabeza cuando muchas veces el problema está es ahí, en tu mente.

Con esto no queremos decir tampoco que si se presenta un cambio muy brusco en la manera como te trata, y que el mismo perdure por días, semanas o incluso meses, tú tengas que simplemente “aguantar callado”. Recuerda que cualquier cosa que te haga sentir mal debes comunicarte con tu pareja para poder dar con aquello que tal vez esté generando algún malestar en la relación. Con una buena comunicación ya se tiene la mitad del camino recorrido.

2. Inseguridad desenfrenada

El que dijo que una persona que no celaba, no quería a su pareja, no tenía ni la menor idea de lo que es tener una relación saludable y bonita. El amor NO es sentirse amo y dueño de la otra persona y tampoco es tener la necesidad de estarlo “cuidando” porque si te volteas, se lo roban, así como si se tratase de un objeto. Los celos son el antídoto perfecto para el amor, su temeroso némesis. En los celos nada bueno sale, solo denota inseguridad de la persona, y si estás inseguro de tu relación, ¿entonces para qué estás en ella?

Son muchísimas las parejas que se ven envueltas en peleas constantes porque alguna de las dos partes –o incluso, ambas- se sienten muy inseguras cuando su pareja habla con otra persona o cualquier otra actividad social de este estilo que lo involucre relacionándose con otras personas. Sienten miedo y ansiedad, e incluso se preguntan a menudo por qué su pareja se fijó en él o ella pudiendo estar con otras personas “mejores” o “más atractivas”.

Lo primero: ¡A subir esa autoestima! ¿Qué te hiciste a ti mismo que no te crees digno de ser amado apropiadamente? Bajo ninguna circunstancia olvides que precisamente, en un mundo donde hay millones de personas, tu pareja te eligió a ti para pasar su vida a tu lado, al igual que tú hiciste lo mismo, y esa razón debe bastar para confiar en él o ella.

3. Comparar la relación con otras

parejas

Seguro que ya sabes bien que está muy mal hacer esto, entonces ¿por qué lo haces de igual manera? Comparar tu relación con otras anteriores o incluso con relaciones de amistades es el equivalente a comparar a tus hijos, es algo que sencillamente no se debe hacer. Cada persona tiene sus cualidades distintivas y sus debilidades, por lo tanto, ninguna relación bajo ninguna circunstancia será perfecta.

Que si el novio de tu amiga es más detallista que el tuyo, o que el esposo de Martha es más considerado con ella que el tuyo, o la esposa de Fernando es más sociable que la tuya… ¡Basta! Hay tantas razones por las cuales hacer esto está mal que sólo podemos resumirlas diciendo que estas comparaciones te hacen daño a ti y le hacen daño a tu pareja. Recuerda que los trapos sucios se lavan en casa y que nadie sabe las goteras existentes en hogares ajenos.

Lo que puedes ver desde tu perspectiva exterior sobre una relación que admires no es más que eso, lo que TÚ ves, pero realmente no conoces bien las carencias existentes en esas relaciones.

Las películas y las redes sociales nos tratan de idealizar el amor, lo venden como si es algo con un final feliz, pero lo cierto es que cuando consigues al amor de tu vida no existe tal cosa como final feliz, de hecho es un recorrido constante con altibajos, curvas peligrosas y por supuesto momentos muy felices que constituyen una relación sana. Si has decidido unirte a tu pareja, acéptala como es, quiérela con limón y sal como diría Julieta Venegas, y deja las comparaciones atrás.

4. No querer esforzarse

Ya tienen algunos años juntos y crees que por eso la relación está asegurada. ¡Gravísimo error! Nada en este plano terrenal es seguro, y no hay peor sentencia para una relación sentimental que simplemente asegurar que todo siempre estará bien sin tu poner ni un mínimo esfuerzo. Visualiza tu relación como un árbol, que cuando está pequeño y recién sembrado es sumamente débil y susceptible a no lograr crecer, requiere de cuidados especiales para asegurarte de que tenga unos cimientos fuertes y así pueda crecer con sólidas raíces. ¡Lo has logrado! ¡Has sembrado un árbol maravilloso y fuerte! Pero esto no es todo.

Necesita ser cuidado, agua para nutrirse, podar las ramas secas para dar origen a unas nuevas y llenas de vida. Así como este árbol es el amor y es la relación con tu pareja. No basta haber dado todo al principio para luego simplemente tirar la toalla, tienen que estar esforzándose constantemente para hacer que la relación funcione y se logren mantener en sintonía.

No hay necesidad de hacer grandes gestos que requieran muchos recursos de por medio, basta con hacerle entender que tú estás para él o ella, preparar el desayuno y llevarlo a la cama, tener citas románticas una vez a la semana, ver junto a él o ella esa película que no te llama mucho la atención pero que a tu pareja sí y lo haces para mantenerlo feliz, etc. El amor es trabajar en equipo, saber escoger las batallas y recordar que muchas veces no importa quién tenga la razón o no, lo importante es alimentarse, mantenerse sanos y sobre todo felices.

5. Esforzarte demasiado y aislarte

relaciones amorosas

Y en la otra esquina batallando con el poco esfuerzo, se encuentra el esfuerzo exagerado, ese que por una extraña razón le hace creer a una persona que la manera de mantener viva la relación, es manteniéndose atada a la misma las 24 horas del día, los 7 días de la semana, día y noche, llueve o relampaguee. Hay muchas cosas que son dudosas en esta vida, pero podemos decirte con seguridad que ni tu pareja, ni tú, ni tus amigos ni tus familiares pueden sentirse felices si entregas el 100% de tu tiempo a tu relación.

Tanto tú como tu pareja necesitan su espacio personal y su tiempo para estar solos.

No nos malinterpretes, claro que debes entregarte de lleno cuando amas, pero eso no significa que debas renunciar a tu vida para amar, de hecho, eso es todo lo contrario al amor, es el camino directo a la autodestrucción. Tanto tú como tu pareja necesitan su espacio personal y su tiempo para estar solos. Si bien puede ser muy bonito y divertido salir juntos y hacer distintas cosas juntos, también es nutritivo y necesario aprender a encontrar espacios donde, en su soledad y separados uno del otro, también puedan divertirse.

Es importante recordar que para amarse entre sí, tienen que amarse primeramente a ustedes mismos. Este concepto es la mejor manera de mantener viva y saludable una relación sentimental y seguirla cultivando para que siga creciendo fuerte e inquebrantable.

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