RELACIONES Y PAREJA

5 consejos para un matrimonio exitoso -y REAL-

Todas las relaciones humanas son complicadas, y cuando estamos hablando de un matrimonio, esa complejidad puede alcanzar otros niveles inimaginables.

Todos queremos ser felices, de eso no hay la menor duda. Dentro de la felicidad existen distintos pilares que si son bien plantados y cuidados con regularidad, nos mantendrán en bienestar y por lo tanto, felices: Salud, vida profesional, familia, relaciones personales, finanzas.

El matrimonio destaca en estos pilares porque está entre la familia y las relaciones personales, y la gran diferencia con otros tipos de relaciones humanas como amistosas o con otros miembros de tu familia como tu hermano es que si un día, estás agotado de la actitud de tu amigo o primo, simplemente pueden distanciarse unos días y ya todo puede volver a la calma, mientras que en tu matrimonio esta no es una opción.

Para muchas personas la manera de consolidar una relación es pareja es mediante el matrimonio, pues es un simbolismo de que tu pareja y tú están decidiendo ante la ley –y para los creyentes, ante Dios- estar juntos para toda la vida. Sin embargo se necesita mucho más que una firma para hacer que este bonito acto de amor pueda ser perdurable.

Como lo hemos comentado en otros artículos sobre relaciones en pareja, se necesita mucho más que amar a alguien para mantener viva la relación en pareja, pero también es cierto que el amor constituye el cimiento de toda relación, así que sin amor no hay nada, pero con amor tampoco lo hay todo. ¿Suena confuso? Lo es.

¿Existe una regla de oro para que un matrimonio sea exitoso? No necesariamente. Si cada cabeza es un mundo, cada relación en pareja también lo es. Lo que sí es cierto es que tenemos algunas reglas generales aplicables en cualquier matrimonio que una vez analizadas, comprendidas y respetadas por los dos miembros de la unión, juntos podrán mantener el calor y evitar que el matrimonio termine por romperse. Sin más preámbulo, estas son las 5 reglas para un matrimonio exitoso y sobre todo real de acuerdo a nosotros:

1. El matrimonio no cambia a las personas

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Foto vía Envato Elements

Eso de que “esta persona cambió desde que se casó” lo escuchamos principalmente en las películas y casi nunca en la vida real. Si no te gustan algunas cosas de tu pareja, creer que casarte con él o ella y empezar a formar una familia juntos hará que todo cambie, debemos bajarte de la nube porque no es así. Claro que todos maduramos con el paso del tiempo, y que crecer puede hacer que empecemos a ver las cosas de cierta manera para abrirnos a vivirlas diferente, pero una cosa es eso y otra muy diferente cambiar aspectos de nuestra personalidad.

Que es malhumorado, que es desorganizado, que es inseguro, celoso, etc… Todas estas características que puedan formar parte de tu pareja tarde o temprano saldrán a relucir en tu relación y un matrimonio no va a hacer que se supriman como arte de magia. La comunicación, el respeto, la tolerancia y la terapia en pareja sí pueden ayudar a suprimir comportamientos tóxicos para la relación. Pero léase bien, TÓXICOS.

Aquí no estamos incluyendo los aspectos que forjan la personalidad de alguno de los miembros del matrimonio. Por ejemplo, digamos que tu esposo/a es bastante despistado y olvidadizo, y ya te lleva al borde que siempre se le olvide cerrar la puerta. ¿Es molesto? Sí, pero es su personalidad, así es él/ella y por más que pueda intentar cambiar, es posible que sea así para siempre.

Es aquí donde nuestra recomendación para ti y para todas las parejas del mundo es que observen bien a su pareja, los acepten como son, trabajen en conjunto para mejorar lo que se pueda mejorar, pero se amen como son. Si no son capaces de tolerar la personalidad de ambos, entonces mejor buscarse a alguien donde sí puedan sentirse 100% cómodos.

2. Aprender a ser buenos amigos

Tienen que llevarse bien, así de simple. No podemos esperar durar toda nuestra vida con alguien si no sentimos que es nuestro mejor amigo. ¿Esto quiere decir que no necesitamos algún otro tipo de amistad además de la de nuestra pareja? No. Hay que recalcar este punto, porque creer que nuestra pareja es el foco de nuestra vida es uno de los pensamientos errados más frecuentes en un matrimonio.

En este punto nos referimos principalmente a que tenemos que conocer a nuestra pareja, disfrutar sus virtudes y aprender a abrazar sus debilidades. La pasión desenfrenada es primordial, por supuesto. Necesitamos tener química física para poder sentirnos atraídos por nuestra pareja, pero la química emocional es tan importante como la primera, e incluso más. Si no estamos conectados internamente, si no nos entendemos, somos solidarios, nos escuchamos, será imposible que la relación pueda perdurar durante todos los años, y ante la primera gran dificultad, terminarán quebrándose.

Para llegar a viejos, vivir todo lo que les tocará vivir, enfrentarse a los grandes miedos de la vida, y aun así, luego de años, poder seguir sosteniéndose las manos y agradecer que se tienen el uno con el otro, es necesario que más que amantes sean los mejores amigos. Y te debes estar preguntando, ¿cómo puedo saber que lo somos? Sencillo: Cuando te suceden distintas cosas, buenas o malas, ¿quién es la primera persona a la que acudes para decírselas? Si estás pensando en tu esposo/a, vas en buena dirección.

3. El matrimonio no puede ser el foco de tu vida

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Ningún extremo es bueno en ningún sentido. Así como descuidar tu matrimonio puede ser la sentencia perfecta para el mismo, darle absolutamente toda tu atención también puede sepultarlo. Que sean dos personas que han decidido pasar toda su vida juntos no le quita el hecho de que siguen siendo eso, DOS personas. La individualidad no puede morir el día en el que se casan, debe permanecer con ustedes para siempre.

Poner a tu pareja en un pedestal hará que ésta sienta demasiada presión. Como siente que ella o él es tu única razón para vivir, se sentirá cohibido para hacer cosas que le puedan hacer feliz que no te incluyan a ti. Es como sentirse culpable de disfrutar una salida entre amigos porque sabe que tú prefieres siempre estar con él/ella. Tarde o temprano terminará reventando el globo y se sentirán totalmente indefensos e inseguros en el momento en el que esto suceda. Ninguna persona puede dedicar su vida al 100% a nadie, no lo olvides.

Con esto no queremos decir que tienes que suplantar a tu pareja y dedicarle la menor atención posible, más bien te alentamos a que siempre tengas tu espacio personal al igual que él/ella. Así como disfrutan su compañía, también tienen que ser capaces de disfrutar estar solos o con amigos y familiares. Es decir, disfrutar de otras relaciones humanas interpersonales al igual de como disfrutas la convivencia con tu pareja.

4. Perdónense

Es una locura pensar que en un matrimonio de años no vamos a meter la pata más de una vez. Somos humanos y estamos hechos para errar, por mucho que esto nos moleste es nuestra naturaleza. Inevitablemente vamos a hacerle daño a nuestra pareja en algún momento de nuestro recorrido juntos, y lo justo es aprender de los errores y siempre mostrarnos humildes.

Que le diste una mala contesta, que él/ella te la dio a ti, que “nunca hace esto” o “siempre hace esto”, ¡ya basta! Aquí no se trata de señalar con el dedo al otro, una de las reglas para el éxito en el matrimonio es aprender a asumir cuando nos hemos equivocado y pedir perdón. Bien dice el dicho que “lo siento” es la palabra más difícil de decir, pero cuando lo hacemos, bajamos nuestra guardia y le comunicamos a nuestra persona querida lo muy arrepentidos que estamos por haberlo tratado de equis manera.

Nuevamente tenemos que hacer una advertencia, no creas que siempre tienes que ser tú el que pida disculpas, esta es una tarea de dos y tienen que aprender a reconocer cuándo se han equivocado y el porqué. Luego de un desacuerdo lo más sensato es sentarse a conversar, calmados, y asumir las responsabilidades de ambos en dicha pelea. Nunca se limiten a abrir su corazón, ¡es tu esposo/a! Si no es con él/ella con quien puedes mostrarte vulnerable, ¿entonces con quién?

Valioso recordatorio:

Si van a decidir perdonarse, que sea en serio. No es justo ni sano para la relación estar sacando y reviviendo viejas heridas en distintas discusiones. Si no son capaces de perdonarse, es algo que tienen que solucionar juntos.

5. Saber elegir las batallas

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Pelear es sumamente agotador. Como decíamos en el punto anterior, es totalmente normal y natural tener “encontronazos” en nuestro matrimonio porque, seamos francos, no siempre estamos en el humor para ser lo más tolerantes posible. Sin embargo, es de sabios saber elegir las batallas que vamos a tener con nuestra pareja. No seamos de esos matrimonios que estamos haciéndole la guerra a nuestra pareja todos los días, a veces es mejor –y más sano para ustedes- aprender a ceder y dejar pasar cuando algo no tiene importancia.

Supongamos que hoy dejó los zapatos en la entrada de la casa, no tienes que buscar formar la tercera Guerra Mundial por ese incidente, mejor respira hondo, suelta ese pensamiento de querer controlarlo todo y más bien agradece que tu mayor problema en este momento es que unos zapatos están en la alfombra en vez de estar en el closet.

No se trata de volvernos sumisos o permisivos, sino de más bien saber cuándo algo requiere de una larga conversación que puede desencadenarse en discusión, o por el contrario, cuando podemos dejarlo pasar para mantenernos en armonía.

Nunca nadie dijo que sería sencillo aprender a convivir con una persona para toda la vida, pero mientras se tenga amor, respeto y ganas, siempre podemos buscar la manera de mantenernos en armonía, moviéndonos bajo el mismo compás.

Referencias:

BB Mundo | Hoy | Mejor con Salud

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